Encuadre Histórico     Cultura y costumbres     La Naturaleza en Ossa de Montiel
 
 
Por sus características físicas, con abundancia de agua y relieve ondulado, desde los periodos más antiguos de la historia del hombre estas tierras han estado pobladas. Sus orígenes datan, según hallazgos arqueológicos en muy diversos puntos de su territorio, del paleolítico. Y hasta la actualidad pasaron pueblos como el íbero, romano, visigodo y musulmán.

Especial mención merece el periodo de la Edad del Bronce (Bronce Pleno, de 1600 a 1100 a.C.) en el cual se generaliza la metalurgia y aparece un número de poblados desconocidos hasta entonces. A este tipo de poblados se les denomina Morras o Catellones cuando están en altura, y Motilla cuando se encuentran situados en las vegas de los ríos o depresiones pantanosas.

En el valle de San Pedro fue fundada por los romanos una villa con el nombre de Caput Fluminis Anae. Por monedas y restos descubiertos, se deducen otros poblamientos en el mismo pueblo y en las laderas del Cerro del Almendral. Posteriormente los visigodos dejaron huellas de su paso con la antigua ermita de San Pedro, más tarde los berberiscos de la tribu “Masmuda” se apoderaron de estas tierras y en el siglo XII levantaros sobre cerro roqueño el romanceado e histórico “Castillo de Rochafrida”.

Tomado el Castillo (conocido en la Edad Media por “San Felices”) por Alfonso VII, después fue conquistado por los almohades hasta su reconquista definitivapor Alfonso VIII.

Enrique I de Castilla el día 26 de abril de 1216, lo entrega a Don Sueroz Téllez de Meneses con dehesas y tierras a su entorno. Tanto Fernando III como Alfonso X constatan la escasa población de la zona. A mediados del S. XIII, la villa se convierte en encomienda de la Orden de Santiago.

El miedo a las incursiones musulmanas y la existencia de bandolerismo mantienen una escasa densidad de población que se prolonga hasta bien entrada la Edad Moderna. Con ocasión de las Guerras de la Comunidades, Carlos I envió una compañía de tropas suizas brutal e indisciplinada que arrasó y atropelló Ossa de Montiel.

Buscando refugio, sus habitantes huyeron a los montes cercanos; a su regreso sólo encontraron ruinas. Nuevos episodios bélicos marcaron la vida de ésta villa durante la Guerra de la Independencia.

Esta villa perteneció a la Orden de Santiago hasta el S. XIX, bajo dependencia de la encomienda mayor de Montiel; quedando en absoluto abandono en tiempos del reinado de Isabel y Fernando.

Ossa de Montiel fue elevado al rango de villa junto a otros pueblos del Campo de Montiel y confirmadasu “Carta Puebla” por el infante Don Enrique (hijo del rey Fernando de Aragón) en 1410. Dentro de un domicilio particular se conserva el Rollo o Picota, símbolo de la jurisdicción.